

Experiencia sensorial inmersiva que transforma la flor en un espacio envolvente para los sentidos.
A través de una cena cuidadosamente diseñada, exploramos la intersección entre lo visual, olfativo, sonoro y gustativo, invitando a los comensales a sumergirse en un paisaje biológico donde cada flor se convierte en un agente de conexión entre el cuerpo, el territorio y la memoria.
